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Sieg! Mein Führer!
El partido Nazi gobernó Alemania y parte del mundo con mano dura durante el siglo XX y fue capaz, según dicen, de desarrollar avanzas tecnologías en sus bases más ocultas. Raven Software retoma este mito bélico con la nueva entrega Wolfenstein. Para los pies paranormales al régimen antes de que sea demasiado tarde.
Se dice que el régimen Nazi fue capaz de crear armas que el ser humano de la primera mitad del siglo 20 jamás hubiera podido asimilar, que el tercer Reich estaba a punto de conseguir la tecnología de combate definitiva momentos antes de su derrota a manos de las tropas aliadas. Lo que cuenta oficialmente la historia, esos combates tradicionales y con vencedores y vencidos, queda para series como Call of Duty o Brothers in Arms; toda esta amalgama de sucesos paranormales, estrambóticos y quién sabe si hasta ciertos, se reservan para una conocida franquicia: Wolfenstein. A la espalda de id Software, y con John Romero y Tom Hall a la cabeza, se desarrolló Wolfenstein 3D, primera entrega de esta licencia que nos puso en la piel de un agente de las fuerzas especiales de Norteamérica llamado William J. Blazkowicz. Tu misión, en aquel juego de comienzos de los noventa, fue clara: mata a tantos nazis como puedas y evita que continúen realizando desagradables experimentos para crear todo tipo de criaturas. La violencia explícita, la jugabilidad y la frescura convirtieron aquel videojuego en todo un referente dentro de la acción. Ahora, más de 15 años después del lanzamiento del original y con diversas secuelas en el mercado, entre ellas el excelente Return to Castle Wolfenstein, Activision Blizzard se alía con Raven Software para desarrollar un nuevo videojuego basado en esta conocida licencia. Los militares germanos de la etapa nacional socialista y sus aberraciones con forma de experimentos nos esperan en este juego de acción en primera persona para PC, Xbox 360 y Playstation 3. ¿Cómo encajará la franquicia en los tiempos que corren? III Reich y otra dimensión A mediados de la década de los cuarenta llegan tiempos difíciles para el III Reich. El régimen nazi, capitaneado y dirigido por Adolph Hitler, está a punto de caer derrotado en la Segunda Guerra Mundial. Los aliados estrechan el cerco a los ejércitos del país germano, que pasa a creer que todo está perdido. La única solución posible para solventar esta complicada situación es recurrir a las malas artes del esoterismo y a la investigación científica. Combinando ambos caminos quizás consigan abrirse paso en esta batalla perdida. Como manda la tradición de esta serie de videojuegos, durante la partida interpretaremos el papel del agente encubierto William J. Blazkowicz de la Oficina de Asuntos Secretos (OSA), quien deberá infiltrarse en un pueblo perdido de Alemania donde, al parecer, se están llevando a cabo experimentos paranormales. Antes de pasar a la acción, observaremos cómo en una cinemática J. B. destruirá un navío alemán apoyándose en un extraño artilugio con poderes sobrenaturales, cuyo origen nos embarcará en esta investigación.
Pero este cuarteto de poderes paranormales de apoyo no será nuestro único aliado durante la partida, ya que William J. Blazkowicz portará en sus manos armas de fuego de todo tipo. La aventura comenzará ofreciéndonos armamento tradicional y típico de los juegos de acción bélicos basados en la Segunda Guerra Mundial. Rifles de asalto, fusiles y metralletas dejarán paso a armas tradicionales más pesadas como el lanzallamas Flammenwefer o el lanzacohetes Panzerchreck. Con nuestro devenir a través de las investigaciones nazis conseguiremos armas más sofisticadas como el Cañón de Partículas o el Arma Tesla. La gran virtud de las armas de Wolfenstein es que se pueden mejorar durante la partida previo pago de oro y desbloqueo de sus diferentes partes adicionales (bayoneta, cargador extra, culata de retroceso, etc.) completando misiones. Nuestros fondos económicos aumentarán cuando recolectemos los sacos de oro que están ocultos por los escenarios, permitiéndonos comprar mejoras y munición para nuestras armas, y desarrollar nuestros cuatro poderes. La escasez de monedas hará que debamos ser selectivos a la hora de decidir qué armas mejorar durante la aventura. La fauna de enemigos tampoco es que sea tan amplia si la comparamos con los anteriores juegos de la licencia. En esta ocasión nos cruzaremos mayoritariamente con soldados de las S. S., aunque tampoco faltarán creaciones tecnológicamente cualificadas como los soldados armados con un cañón de rayos, las 'femme fatale' nazis o los invisibles y pequeños soldados provistos de afiliadas garras en sus extremidades. La presencia de jefes de nivel también es más reducida, con sólo algún ejemplo destacable y una ausencia que echarán de menos los más curtidos en la serie. No cabe duda de que con esta entrega los enemigos del juego ganan en espectacularidad, pero pierden parte de su carisma original. Hablando de carisma, otro de los aspectos fundamentales de Wolfenstein siempre ha sido la estética con la que se representan los escenarios. Esta batalla contra las tendencias paranormales de los nazis nos invitará a recorrer lugares característicos como el castillo, al que acudiremos en una misión casi fugaz, la iglesia o el hospital, donde encontraremos los únicos y escuetos momentos de tensión psicológica de todo el juego. El resto de escenarios funcionan sin brillar demasiado y estarán decorados con esvásticas a diestro y siniestro. De Wolfenstein se puede esperar un acabado gráfico correcto, que no nos sorprende a estas alturas por la utilización de efectos innovadores o de explosiones espectaculares. Con unos modelados de personajes y armas que se podrían denominar como "estándar" en el punto donde nos encontramos en la vigente generación, este juego de acción no pasará a la historia por ser un portento audiovisual, sobre todo si tenemos en cuenta que otros juegos del mismo género profundizan más en el terreno artístico con motores gráficos similares.
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